LEOPOLDO MENDÍVIL

Crónica Confidencial / María Elena Ríos, ¡siga viva!

JUEZ TEÓDULO PACHECO PACHECO,

TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE OAXACA:

+Ante las atrocidades tenemos que tomar

partido. El silencio estimula al verdugo

Elie Wiesel

 

Con gran indignación leo que usted tuvo a bien modificar la prisión justificada de Juan Vera Carrizal y concederle el arresto domiciliario mientras dura el proceso en su contra, a pesar de que es imputado como autor intelectual del ataque con ácido que destrozó el rostro de la saxofonista María Elena Ríos.

Como veo que para usted los ataques con ácido a las mujeres no son tan graves ni representan un        riesgo para las víctimas, le informo lo que el CONAPRED indica al respecto:

Los ataques con ácido a las mujeres “pretenden marcar de por vida. Dejar en el rostro desfigurado y en el cuerpo de la víctima la estampa de su crimen, de sus celos, de su odio. Una huella imborrable. (…) No solo pretenden causar un sufrimiento físico enorme -o, incluso, la muerte-, sino también imponerle una condena social que la acompañará de por vida. Al mirarse al espejo, al observar las reacciones de los otros. Es la marca de la posesión.”

Usted aduce que el caso de María Elena Ríos no es un feminicidio, porque ella sobrevivió. Para mí, aunque la ley no lo diga, éste es un feminicidio paulatino, en el que a diario se mata poco a poco a la víctima…

Pero volvamos a la ley:

Atacar con ácido a una persona solo puede ser producto de una mente perversa y retorcida. No hay la excusa -desde luego inaceptable- de la furia momentánea; es un delito premeditado y eso incrementa el riesgo para la víctima de volver a sufrir otra agresión. Pero nada de esto contó para usted, al mandar a su casa a Juan Vera Carrizal.

¿Y sabe usted cuál es la motivación de los agresores con ácido?

El rechazo. Así de simple.

Un fulano recibe la negativa de una mujer para continuar una relación ¡y ya está!, le echan ácido en la cara y el cuerpo. Según datos del Fondo Internacional para los Sobrevivientes del Ácido, la intención del agresor es dejar mutilada a la mujer para que nadie más la quiera a su lado.

Pero un ataque con ácido va más allá. Además de las lesiones físicas, la víctima ve destruido su patrimonio pues tiene que pagar servicios médicos -que son muy caros- para una muy limitada y dolorosa reconstrucción facial y/o corporal. Encima, con gran dificultad puede reincorporarse a la vida laboral. El daño psicológico me temo que es imposible de reparar.

¿Y sabe por qué los hombres agreden a las mujeres? ¡Porque pueden..! Porque las probabilidades de condena son ínfimas gracias a las deficientes tareas de ministerios públicos y jueces como usted… Y no es que falten especificaciones legales al respecto. De hecho, la Cámara de Diputados modificó el artículo sexto de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para que los ataques con ácido sean castigados hasta con 22 años de prisión, pero usted manda a este fulano a su casa porque, ¡pobrecito!, dizque sufre Parkinson… Incluso si esto fuera cierto, que no lo es según dictámenes de los peritos,  ¿no le pueden dar sus medicamentos en la cárcel?

No conforme con ser tan omiso en lo arriba descrito, usted, juez Pacheco, cometió otras faltas como juzgador: Le dio a la víctima y a su defensa apenas una hora para leer 100 páginas de alegatos interpuestos por Vera. Concedió que el inculpado se fuera a la casa de su hija, siendo que ella está denunciada por amenazas de muerte en contra de la víctima. El brazalete para dar seguimiento de los movimientos de Vera aún no se entrega.

Peor todavía, la prisión de Vera es justificada, no es oficiosa, por lo que no cabe acogerse -como usted lo argumenta- a la jurisprudencia establecida por la Suprema Corte para gozar de prisión domiciliaria.

Por decisiones como la suya, juez Pacheco, la violencia contra las mujeres no cesa. Aun cuando la violencia de género se ha visibilizado, México va como los cangrejos. Según datos oficiales, en este país se asesina a un promedio  diario de 10 mujeres, pero solo 24 por ciento de los casos son clasificados como feminicidios. Durante 2022, en promedio ocurrieron diariamente 340 actos de agresión en contra mujeres, 13.2 por ciento más que en el año anterior.

Agresores como Vera, como usted y como los que a diario lastiman o matan mujeres, son una vergüenza para el género masculino.

El espacio se me acaba, por lo que solo le haré una pregunta, juez Pacheco:

¿Cómo anda su bolsillo..?

P.D. A María Elena Ríos, mi solidaridad. Siga creando música. Siga viva.

Colaboró: Upa Ruiz uparuiz@hotmail.com

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